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Cuando aprendemos que la vida nos trae lo que necesitamos para aprender y evolucionar, comenzamos a superar la idea dual de que las cosas son “buenas o malas” y cuando hacemos eso, nos liberamos de los juicios.

Detrás de todo esto, se encuentra la aceptación.

DELIMITANDO LA ACEPTACIÓN

Aceptar significa ver las cosas como son en el presente.

No es estar satisfechos con todo lo que ocurre en nuestra vida ni tampoco es resignarnos y tolerar los sucesos que nos ocurren, se trata de ser receptivos y evitar las ideas preconcebidas y juicios sobre cómo deberían ser las cosas.

Solo cuando aceptamos las cosas como son, podemos cambiarlas, incluidos nosotros mismos.

El perfeccionismo es una obsesión que se introduce en nosotros y que nos hace los peores críticos, porque nunca nos satisface nada. La aceptación es el antídoto al perfeccionismo, porque no buscamos nada diferente de lo que tenemos ahora. Porque cuando aceptamos, todo fluye, todo es perfecto tal y como es ahora.

En nuestra vida y mente, ocurre un proceso paradójico… cuanto más rechazamos algo, más grande se hace. Cuando aceptamos las cosas como son, sin intentar cambiarlas, todo toma sentido.

ACEPTAR TUS PENSAMIENTOS Y EMOCIONES

La aceptación debe comenzar con nosotros. Y creo que este es el primer gran obstáculo que nos encontramos… porque hacemos de todo, menos aceptarnos tal y como somos.

En mi camino de crecimiento interno, me he dado cuenta de que la aceptación es un proceso y que debemos trabajar antes otras cosas en nosotros, hasta llegar a confiar plenamente.

A pesar de que podamos llegar a la aceptación como consecuencia de otros cambios internos, hay una parte de la aceptación que podemos empezar a practicarla aquí y ahora…

Me refiero a aceptar nuestros pensamientos y emociones.

Aceptas tus emociones cuando… las observas, las sientes, permites que se desarrollen como ellas quieran, aceptas que un día o una semana estás triste, pero permites que la tristeza te acompañe, porque sabes que también pasará… porque sabes que las emociones están vivas y adoran cambiar.

Debemos aprender a ser ecuánimes… a no aferrarnos a la alegría para que dure eternamente ni rechazar el malestar y sufrimiento cuando llega. Porque tu mundo emocional es tan sensible, que necesita expresarse a través del bienestar y también del malestar. Pero recuerda… las emociones no duran por siempre, son como las olas del mar.

Aceptas tus pensamientos cuando… los observas, los pones por escrito y tomas cierta distancia emocional de ellos. Para lograr este objetivo, debemos comprender que los pensamientos no son la realidad, es solo una manera en que interpreta tu mente la realidad. Y esa sutil diferencia, lo cambia todo.

En terapia, siempre digo que no podemos creernos todo lo que nos dice la mente, porque al fin y al cabo, ella está aislada en el cráneo, porque los pensamientos nacen en la oscuridad de nuestro cerebro, solo iluminado por breves estallidos de luz, pero esa luz también cambia.

Aceptar tus pensamientos y emociones, no quiere decir que te gusten… aceptarlos es aprender a convivir con ellos, dejándoles espacio para que se expresen, pero sabiendo que tú no eres tus pensamientos y emociones… tú eres el observador de todo, tú eres pura consciencia. 

Cuando comienzas a crecer interiormente y te das cuenta que todo lo que te ocurre es para tu crecimiento y evolución, te haces flexible.

ACEPTAR LO QUE OTROS PIENSAN Y QUIEREN

Vivimos en un mundo cada vez más polarizado y cuando nos rechazamos a nosotros mismos, es imposible que aceptemos a otras personas. Somos tan rígidos, que pensamos que nosotros llevamos razón y los demás están equivocados. Y esa es la gran trampa de nuestra mente, la que nos aleja de los demás.

No tiene que gustarte todo lo que hacen o dicen los demás… tan solo debes respetarlos.

En los últimos meses, me he dado cuenta de la gran polarización y ausencia de aceptación que aún tenemos los humanos. La llegada de las vacunas del Covid-19, ha sido un tema de discordia e incluso de separación entre amigos o familiares.

La separación surge a raíz de una decisión personal… vacunarse o no.

Creo que cada persona es libre de decidir y pensar lo que quiera, aunque no estemos de acuerdo ni nos guste lo que hagan. Pero la clave está en la aceptación.

No podemos luchar contra lo que quieren los demás, tan solo podemos escuchar y aceptar que cada persona está en su derecho de hacer lo que considere mejor para su vida. La clave está en que sea una decisión libre y consciente. Y esto sirve para cualquier cosa en la vida.

Cuando tratamos que los demás hagan lo mismo que nosotros, estamos en contra de la aceptación, estamos rechazando y resistiéndonos a lo que es diferente a nosotros. Y de esa lucha solo llega el sufrimiento y la separación.

CULTIVANDO TU ACEPTACIÓN

La aceptación es un proceso que requiere una profunda transformación de nuestra mente, pero hay algunas cosas que podemos hacer para cultivarla…

Ser pacientes: No temas ser un caracol, no temas ser una tortuga. Los cambios internos requieren paciencia y lentitud, solo así podemos transformarnos desde dentro. Mantén la calma, no todo se manifiesta rápidamente en nuestra vida, debemos aprender a esperar.

Eres un detective: Para aprender a aceptar las cosas como son (y a nosotros mismos), necesitamos observar y dejar a un lado los juicios. Abandonando esa idea de que las cosas son “buenas o malas”. Cuando observas tu mente y emociones, estás invirtiendo en ti, te conoces mejor.

Vive en el presente: Esta es la clave para hacernos conscientes. Si vivimos en el pasado, en el futuro o enredados en nuestros pensamientos, estamos viviendo en otro lugar, en otro tiempo. Solo en el presente podemos aceptar las cosas como son.

Respira: Comienza respirando… no hagas nada más.

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